domingo, 10 de febrero de 2008

Conservar la amistad

"Los amigos son un regalo esencial. Aprendamos a valorarlos y a disfrutarlos"

Una vez más, como todos los años, dediqué toda la mañana a realizar mis llamadas de Navidad, ritual que practico desde hace mucho tiempo, y que uso para saludar, agradecer y compartir mis deseos de felicidad con todos mis amigos y también con aquellas personas que, de una u otra forma, han sido un instrumento para compartir conmigo algún regalo esencial, de esos que nos envía la vida. Agradecí, inclusive, a las máquinas "contestadoras" de teléfono por la posibilidad de dejar mi mensaje grabado en ellas a mis amigos ausentes, para poder así alimentar y fortalecer la amistad que nos une a través del tiempo y la distancia.

Mientras marcaba los diferentes números telefónicos, recordaba los momentos que compartimos, sus caras, sus risas, algunas de sus historias y el tiempo que pasó desde la última vez que nos vimos y tuvimos la oportunidad de estar juntos…

La verdadera amistad, puede comenzar por un encuentro aparentemente casual; pero, si existe disposición, afinidad y empatía al conocer al otro, seguramente este simple contacto se convertirá en una mágica relación que nos acompañará toda la vida.

La amistad es una calle de doble vía; es decir, que no podemos esperar pasivamente a que los amigos sean los únicos que toman iniciativas y acciones para acercarse a nosotros. La reciprocidad es indispensable para que el sentimiento perdure y se fortalezca en el tiempo. No podemos buscar a los amigos sólo cuando necesitamos un favor. La amistad hay que alimentarla y regarla como si fuera una planta; me he dado cuenta de que si no mantenemos un contacto frecuente, intercambiando experiencias y acompañándonos en los momentos especiales, aun a través de una llamada o de un correo, la amistad se irá secando y terminará convirtiéndose en una especie de recuerdo, sin emociones ni sentimientos.

Te has preguntado alguna vez qué pasaría si tú dejaras de tomar la iniciativa de llamar o de invitar a tus amigos, ¿Lo harían ellos? O si eres tú quien asume la posición pasiva en la amistad, ¿qué pasaría si ellos dejaran de buscarte y de estar pendientes de ti? ¿Cómo te sentirías? Estas son algunas de las muchas preguntas que muy pocas veces nos hacemos, tal vez por temor a obtener las respuestas.

Recuperar y mantener a los amigos es una de las grandes gratificaciones de la vida, porque nos motiva los sentimiento de cariño, de lealtad, de gratitud hacia esa persona que, de una u otra forma, nos apoyó, nos acompañó, y que nos aceptó sin juzgarnos o criticarnos. Muchas veces el exceso de ocupaciones, la distancia y el no considerarlo tan importante, hace que los días pasen sin que hagamos ese contacto tan importante para alimentar nuestra amistad.

Si bien no debemos esperar recibir nada a cambio por lo que damos, es muy grato saber que las personas que apreciamos también experimentan el mismo sentimiento hacia nosotros.

No es fácil, si estamos lejos, mantener una buena comunicación, pero si conservamos el deseo de hacerlo, lo único que tendríamos que hacer sería incorporar a nuestra agenda un punto extra: Hacer esa corta llamada para decir simplemente: "te recuerdo", o escribir un correo que diga: "te extraño", compartir algunas fotos recientes o, simplemente, recordarlos y enviarles un pensamiento de cariño y gratitud, donde quiera que se encuentren. Si queremos seguir contando con la presencia gratificante y protectora de nuestros amigos, debemos ocuparnos de mantener el contacto, la comunicación y el intercambio de las situaciones especiales que vivimos, celebrar sus éxitos, emocionarnos con sus logros, apoyarlos en sus cambios y, por encima de todo, resaltar la amistad que compartimos. Podemos recuperar a los viejos amigos y rescatar así, una parte valiosa de nuestra historia personal.



Tengo problemas para hacer amigos

La vida me ha llevado a cambiar de ciudad un par de veces por
motivo de mi trabajo y cada vez me resulta más difícil formar parte de un grupo social. Me he acostumbrado a vivir en soledad. Me siento bien, pero sé que debería socializar un poco más. Además, me siento sola, extraño a mi familia que está lejos. En el trabajo converso y me relaciono con cierta confianza, pero al salir de la oficina siempre digo no a las pocas invitaciones que me hacen. ¿Me puedes dar alguna clave para resolver esta situación?

Lo más importante es que tienes el deseo de cambiar tu actitud y de darte la oportunidad de iniciar nuevas amistades. Todos podemos aprender estrategias simples que nos ayuden a conseguirlo. No creas ni por un momento que te quedarás así para toda la vida, condenada a la soledad. Estoy segura de que en la medida en que te atrevas a ser tú misma y a compartir con otros, muy pronto encontrarás personas afines con tu manera de ser y de interpretar la vida.

Son varias las razones por las cuales se nos dificulta hacer amigos,
algunas de ellas son:

• Mantenemos una distancia fría con las demás personas
• No expresamos claramente nuestro interés en lo que nos cuentan
• No hablamos sobre nosotros
• El tono de voz que usamos es demasiado bajo o por el contrario es un poco agresivo
• No opinamos cuando conversan sobre algún tema
• Nuestra expresión corporal no muestra interés o entusiasmo alguno.

Cualquiera de estas actitudes puede mantenernos alejados de las demás personas. Es posible que debas aprender a sentir más confianza en ti misma, en tus cualidades y mejores características, para que al momento de acercarte a los otros lo hagas con más confianza y sin temor a sentirte rechazada. Sonríe con frecuencia y hazlo mostrando tus dientes para expresar tu agrado y entusiasmo, especialmente al momento de reunirte con los amigos. Anímate a hablar un poco acerca de ti misma, tal vez no quieras contarles acerca de tus problemas y puedes guardar tu privacidad al respecto, pero compartir algunasanécdotas personales hará que te perciban más interesada en establecer una relación.

Muéstrate interesada en sus asuntos, explora la posibilidad de apoyarles o de aportar alguna idea o comentario a la conversación que comparten. Si algunas personas no responden como quisieras, no debes rendirte. Hacer amigos es cuestión de práctica, estoy segura de que cada vez actuarás con más naturalidad y confianza.

Claves

1. Interésate genuinamente en tus amigos. Todos necesitamos sentirnos apoyados, queridos y valorados. Conviértete en una persona detallista, conoce sus gustos e intereses, anota sus fechas especiales, apóyalos
en sus proyectos personales.

2. Acepta a cada quien como es. En lugar de criticarlos y juzgarlos, anímate
a resaltar todo lo positivo que hacen tus amigos. Reconoce sus
cualidades y minimiza sus limitaciones.

3. Toma la iniciativa. Decide ser tú el que tome la iniciativa para acercarte. Envíales un mensaje de saludo o, si tienes tiempo, invítalos a compartir contigo alguna actividad divertida. Lo importante es mantener el contacto siempre.

4. Sé generoso. Ten presente que más importante que pedir y exigir es dar
y compartir. Muéstrate solidario y dispuesto a brindarles a tus amigos la compañía, el apoyo y el cariño que necesitan.